Vuelvo a vosotros para contaros mis impresiones del que, sin duda, ha sido mi descubrimiento literario de este 2013 que ya ha pasado su ecuador. Una lectura tan breve como intensa, hermosa y trágica a la vez... y que supone mi primer acercamiento a la prosa de este autor. Hoy me gustaría hablaros de "Mendel el de los libros", de Stefan Zweig. ¿Me acompañan a conocer a Jakob Mendel? El viaje merece la pena.
Ficha técnica.
- Título: Mendel el de los libros.
- Autor: Stephan Zweig.
- Editorial: Acantilado.
- ISBN: 9788496834903.
- Formato: Rústica con solapas, 57 páginas.
Contraportada.
Escrito en 1939, Mendel el de los libros narra la trágica historia de de un excéntrico librero de viejo que pasa sus días sentado siempre a la misma mesa de uno de los muchos cafés de la ciudad de Viena. Con su memoria enciclopédica, el inmigrante judío no sólo es tolerado, sino querido y admirado por el dueño del cafe Gluck y por la culta clientela que requiere sus servicios. Sin embargo, en 1915 Jakob Mendel es enviado a un campo de concentración, acusado injustamente de colaborar con los enemigos del imperio austrohúngaro. Un breve y brillante relato sobre la exclusión en la Europa de la primera mitad del siglo XX.
Auge y caída de un hombre único: mi opinión personal.
Llegué a esta obra gracias a dos blogueras sobradamente conocidas por todos y en cuyo criterio confío mucho: Marilú de cuenta libros consiguió meterme por los ojos a este autor y Mientras Leo de entre montones de libros me recomendó esta obra concreta para descubrir la prosa de este autor. Muchas gracias a ambas por descubrirme esta pequeña joya.
Parece mentira que una obra tan breve pueda provocar tantas sensaciones. Al principio, Mendel se hace un tanto extraño, excéntrico, pero en seguida este sentimiento se verá reemplazado por una profunda ternura para transformarse, hacia el final de la novela, por el horror y la tristeza. Todo esto en menos de 60 páginas.
Pero ¿quién es Jakob Mendel? La respuesta es simple: es un librero de viejo, pero no un librero cualquiera. Su templo particular es el café Gluck de Viena, en una de sus mesas expone sus tesoros literarios y espera a los clientes leyendo... pero tampoco en esto es un hombre normal, si no que hace gala de una concentración fuera de lo común hasta el punto que se hace necesario "despertarlo" con un golpe seco en la mesa que tiene enfrente. Lee balanceando su cuerpo de atrás hacia adelante, tal y como le enseñaron en la escuela judía a la que asistió de joven.
La vida de Jakob Mendel son son libros, cierto, pero fuera del café Gluck la vida y la Historia siguen su curso... y llega la Primera Guerra Mundial. El singular librero desconoce su existencia, pero ella no le ignora a él, y este judío de origen ruso acaba encerrado en un campo de concentración, donde no hay libros y sí miseria y muerte... el librero no volverá a ser el mismo.
Esta pequeña joya literaria está narrada en primera persona por un antiguo cliente de este librero, prácticamente no hay diálogos, pero el autor no tarda en hacer partícipe al lector de esta historia y, antes de que nos demos cuenta, estaremos tan metidos en ella que no podremos dejar de leer.
Como conclusión, no puedo si no recomendaros la lectura de esta novela breve (casi un relato). Os durará un suspiro (no más de una tarde) y os dejará un inmejorable sabor de boca.
Pero ¿quién es Jakob Mendel? La respuesta es simple: es un librero de viejo, pero no un librero cualquiera. Su templo particular es el café Gluck de Viena, en una de sus mesas expone sus tesoros literarios y espera a los clientes leyendo... pero tampoco en esto es un hombre normal, si no que hace gala de una concentración fuera de lo común hasta el punto que se hace necesario "despertarlo" con un golpe seco en la mesa que tiene enfrente. Lee balanceando su cuerpo de atrás hacia adelante, tal y como le enseñaron en la escuela judía a la que asistió de joven.
La vida de Jakob Mendel son son libros, cierto, pero fuera del café Gluck la vida y la Historia siguen su curso... y llega la Primera Guerra Mundial. El singular librero desconoce su existencia, pero ella no le ignora a él, y este judío de origen ruso acaba encerrado en un campo de concentración, donde no hay libros y sí miseria y muerte... el librero no volverá a ser el mismo.
Esta pequeña joya literaria está narrada en primera persona por un antiguo cliente de este librero, prácticamente no hay diálogos, pero el autor no tarda en hacer partícipe al lector de esta historia y, antes de que nos demos cuenta, estaremos tan metidos en ella que no podremos dejar de leer.
Como conclusión, no puedo si no recomendaros la lectura de esta novela breve (casi un relato). Os durará un suspiro (no más de una tarde) y os dejará un inmejorable sabor de boca.














